El modelo de transición energética (…) que sustituye la capacidad de producción desde un modelo fósil por uno basado en las energías renovables (…) promueve la proliferación de macro plantas de energía fotovoltaica o eólica que transforman y consumen suelo agrícola de manera intensiva.
(…) para una transición completa y justa es fundamental desarrollar una estrategia basada conjuntamente en el carácter renovable de la energía, la eficiencia y, en especial, el desarrollo de políticas de suficiencia.
(…) tan importante como conseguir un modelo de cero emisiones (…), será reducir la demanda social de energía y aumentar la concienciación sobre su trascendencia para alcanzar un modelo social y productivo realmente sostenible.
El modelo de transición energética, auspiciado por las estrategias gubernamentales y de las grandes y “renovadas” compañías energéticas, centra su desarrollo en un modelo que sustituye la capacidad de producción desde un modelo fósil por uno basado en las energías renovables. El aspecto clave se centra en mantener el nivel de producción cambiando la fuente de producción de la energía.
La búsqueda de este modelo promueve la proliferación de macro plantas de energía fotovoltaica o eólica que transforman y consumen suelo agrícola de manera intensiva; especialmente, en los tradicionales suelos para cultivos de secano. De este modo la instalación de macro plantas de energía renovable se ha convertido en una especie de “nuevo Dorado”, donde los beneficios para el medioambiente en la búsqueda de un nuevo modelo productivo descarbonizado, justifican el consumo intensivo y acrítico de suelo de cultivo.
Dentro de la evolución hacia la transición energética, los agentes sociales, administraciones públicas y especialmente empresas, se han olvidado que para una transición completa y justa es fundamental desarrollar una estrategia basada conjuntamente en el carácter renovable de la energía, la eficiencia y, en especial, el desarrollo de políticas de suficiencia. El objetivo de estas últimas sería minimizar el impacto ambiental de las actividades antrópicas, a partir de la reducción de la demanda de servicios energéticos innecesaria. En este sentido, la suficiencia energética en España se ha orientado por parte de las administraciones públicas a medias muy parciales y simbólicas como el Real Decreto-ley 14/2022 y el Real Decreto-ley 18/2022, centrados en la reducción del consumo de gas en el contexto de la guerra de Ucrania o la Orden PCM/466/2022, de 25 de mayo de aplicación en la Administración General del Estado y las entidades del sector público institucional estatal. Es decir, hasta ahora los esfuerzos se han centrado en aumentar la producción de renovables y mejorar su eficiencia de consumo, pero dejando a un lado la importancia de reducir la demanda total de energía para acelerar la transición energética y crear sociedades verdaderamente sostenibles.
Este tipo de acciones orientadas a conseguir una transición energética justa y realmente sostenible supone afrontar cambios que van más allá de la descarbonización del modelo productivo. Sin embargo, un sistema energético totalmente renovable no conducirá automáticamente a sociedades sostenibles. Para ello como indica el IPCC es necesario ir más allá: “iniciando cambios fundamentales en el funcionamiento de la sociedad, incluidos cambios en los valores subyacentes, las visiones del mundo, las ideologías, las estructuras sociales, los sistemas políticos y económicos y las relaciones de poder”.
Por tanto resulta evidente que en un planeta sometido a un creciente calentamiento global, tan importante como conseguir un modelo de cero emisiones, en la línea de lo que establece Pacto verde Europeo, será reducir la demanda social de energía y aumentar la concienciación sobre su trascendencia para alcanzar un modelo social y productivo realmente sostenible.
De cara a poder profundizar en la idea de suficiencia energética y sus implicaciones sociales se adjuntan un par de textos que permitan al lector/a indagar en este concepto:
Embracing sufficiency to accelerate the energy transition (2025):
Energy Sufficiency. The missing lever to tackle the energy crisis (2022).