LOS ESPACIOS RURALES EN ÉPOCA DE POS-PANDEMIA
La materialización territorial de la política energética de fomento de las energías renovables es un elemento crucial comúnmente olvidado en la lucha contra el cambio climático. El carácter de «energía limpia» o «energía verde» de las renovables se explica porque no generan emisiones o residuos durante la fase de producción, lo que no las exime de provocar impactos bien analizados en la literatura científica entre los que los cambios de usos de suelo no han sido suficientemente abordados. Sin embargo, está demostrado que estos cambios en los usos tienen lugar durante la construcción y el funcionamiento de estas plantas. Dependiendo de la tecnología utilizada, la energía eólica presenta una mayor trasformación en la fase de instalación por la elección de localizaciones en topografías elevadas y orografía compleja, con necesidad de nuevos accesos, que compensa con unas necesidades de ocupación menores. Por su parte la energía fotovoltaica y los biocombustibles se caracterizan por una menor intensidad de uso en la relación entre energía producida y superficie ocupada. Esto tiene gran importancia cuando superficies agrícolas anteriormente dedicadas a la producción de alimentos se ven reemplazadas por biocombustibles o incluso, como se demuestra en esta comunicación, por plantas fotovoltaicas.
Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.