Con la finalidad de generar una reflexión plural y diversa, desde las diferentes posturas de las invitadas e invitados al “Seminario sobre Transición Energética en la Península Ibérica”, tuvimos la oportunidad de dialogar sobre varias temáticas que se inscriben en el proceso de cambio de modelo energético al que estamos asistiendo.

Plano general Mesa Redonda. Asisten: Joaquín Villar Rodríguez – Agencia de Andaluza de Energía; Marina Torres & Joaquín de Ory – Delegación Territorial de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y de Industria, Energía y Minas en Sevilla. Servicio de Energía; María del Carmen Romero – Asociación Andaluza de Comunidades Energética (ANCE); José Fernando Robles del Salto – Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA); Alfonso Vargas Vázquez – Asociación de Energías Renovales de Andalucía (CLANER); Pedro J. González Rejinfo – Asociación Hacia las Energías Renovables del Sur (HERES); Bosco Valero – ENREDCOOP. / Escuela Andaluza de Economía Social; Juan Manuel Rosauro Valenzuela & Laura Raggio Garvayo ENEL – ENDESA; Pablo Gómez Falcón – COAGENER; Juan Carlos Expósito Pérez – Comunidad Energética Local Toda Sevilla; Cristina Arcos Fernández – Comunidad Energética Jalea-Luz; María Perea Mediavilla – Comunidad Energética Torreblanca Ilumina; Catarina Pereira – Proyecto Coopérnico; y Estudiantes del Máster de Gestión del Territorio – Universidad de Sevilla.
De forma general, el intercambio de ideas, conceptos y experiencias se centró en explorar ámbitos como: la transición justa, la adaptación hacia la producción desde modelos descentralizados, el abordaje entre sostenibilidad y rentabilidad ligadas al interés social, la vinculación social y participación ciudadana, la innovación social dentro de la transición, así como las prácticas de producción y consumo, la adaptación a las políticas y normativa sobre energías renovables. Sin dejar de lado la pregunta sobre la posición que desempeñan comercializadoras y productoras de energía, la visión de la administración pública y la institucionalidad incluyendo nuevas funciones y roles desde las Oficinas de Transformación Comunitaria, las Comunidades Energéticas, junto a otros agentes sociales como la Academia y el tercer sector que también se han vinculado a la transición.

La reflexión convenida entre las y los participantes:
La necesidad de crear y mantener estos espacios de interacción, porque son una oportunidad para la escucha acerca de las distintas versiones, y, también, para generar algunos vínculos, acercamientos y aprendizajes comunes.
La dinámica mantenida planteó interrogantes y preguntas sobre las temáticas antes mencionadas, para que cada participante pueda aportar algunas ideas al diálogo.
De las reflexiones expresadas se pueden destacar los siguientes puntos:
- El momento de la Transición Energética se centra en un avance hacia la adopción de las políticas y directrices de la agenda del Consejo de la Unión Europea con miras hacia la descarbonización y la eficiencia energética. En este escenario son varias las condiciones a considerar, diferenciadas para cada actor: normativa, organizativa, administrativa, técnica, social, cultural, económica, entre otras. Sin embargo, mientras los agentes sociales ejecutan acciones para iniciar sus propios procesos de formación y constitución, el sector empresarial busca maximizar la eficiencia energética a partir de modelos de generación competitivos, y que en última instancia, fomenten vinculaciones con la sociedad desde el valor compartido.
- Los modelos de producción de energía con base en renovables buscan la eficiencia y son el nuevo paradigma. Se fomenta la producción descentralizada, distribuida y con prácticas de autoconsumo, aunque priman los proyectos grandes por tener mayores facilidades de implantación (financiamiento, autorizaciones, promoción, entre otras); la lectura de la Academia es que en la Península Ibérica se busca generar competencia para sostener pequeños proyectos frente a los grandes, lo que implica un tipo de mercado de la energía basado en las relaciones tradicionales, así mismo, beneficios, limitaciones y expectativas dispares.
- La innovación técnica va de la mano con la utilización de nuevas tecnologías que permitan la producción, almacenamiento, distribución, acceso y consumo de energía de manera eficiente. Desde una mirada macro, esta innovación infiere a toda la cadena de valor de la energía, cuyo dinamismo sea adaptativo a las necesidades y soluciones de cada eslabón. Los conceptos como la intensidad energética o el coeficiente energético son nuevos indicadores que miden si la eficiencia es real y los modelos son sostenibles. Este tipo de innovación es transversal a otros sectores, por lo que las acciones deben estar direccionadas hacia el mismo fin, por ejemplo, las comunidades de regantes en la agricultura.
- La innovación social busca una transición justa y democrática, con un modelo participativo dónde la multiplicidad de actores involucrados sea un sinónimo de eficiencia y sostenibilidad: las Comunidades Energéticas son figuras de organización social-comunitaria dentro de la transición. Sin embargo, el debate se articula sobre el rol que cumplen estos actores en: la producción y consumo, o la prosumición –sujetos de mercado-, en la participación activa en la política energética –gobernanza y procesos democráticos-, en los modelos de negocio y las economías democráticas –con la adopción del cooperativismo-.
- La participación social es la base orgánica para inscribir a las comunidades energéticas en este nuevo modelo energético, accediendo a los espacios que se han establecido en la normativa o en la práctica de cohesión social con la implantación de proyectos. Desde esta perspectiva se han adecuado las condiciones de participación para la integración a los proyectos, no como un interés generativo de propuestas y organización social de base, sino como una forma de vinculación con la finalidad direccionada a obtener aceptación o participar de los nuevos modelos de negocio. Los actores sociales debaten acerca de las condiciones democráticas de los proyectos, mientras que el sector empresarial provee soluciones sobre la colaboración en conjunto.
- La necesidad de formación, información y actividades vinculantes, para acceder a estos espacios son condiciones necesarias desde cada perspectiva, con la intención de que haya un entendimiento para una participación efectiva, una gestión real de las expectativas y una oportunidad para crear acciones reales.
- En todos estos contextos la administración pública busca acompañar y esclarecer algunos escenarios emergentes que se dan en el cumplimiento de las normativas establecidas. Desde este sector, al igual que los otros, se tiene el interés de promover un proceso de transición enmarcado en cumplir los objetivos y las metas provenientes de las directivas regionales y la planificación nacional.
De forma general, el diálogo mostró la perspectiva de cada actor, centrando la temática propuesta para su experiencia particular dónde se diferencia claramente cuáles son sus intereses, preocupaciones y soluciones adoptadas en el escenario de la transición.
El Dr. Ricardo Iglesias-Pascual, quién moderó la mesa, reflexiona sobre el punto de partida desde la revisión sobre el eminente carácter sociotécnico de la Transición Energética, superando el ámbito académico para inscribirse desde el punto de vista pragmático y las diferentes posiciones encontradas en el foro.

Su reflexión:
El eminente carácter sociotécnico de la Transición Energética (TE) es un hecho irrefutable pero que en ocasiones parece quedar enmarcado dentro del ámbito de la mera reflexión académica. El carácter eminentemente economicista y productivista que está caracterizando la TE suele verse reflejado en el imparable afloramiento de macro plantas fotovoltaicas o eólicas que riegan nuestros paisajes. En este sentido la TE empieza a parecer una mera sustitución de un modelo centralizado y jerárquico basado en la energía fósil por uno de similares características basado en la energía eléctrica y el emergente hidrógeno “verde”.
Ante este crecimiento aparentemente descontrolado y socialmente vertical de la infraestructuras relacionadas con las energía renovables, hace falta foros de reflexión y puesta en común de ideas como el que se ha desarrollado en el seminario organizado dentro del proyecto STEP.
En este foro se pusieron sobre la mesa las concepciones sobre TE de agentes sociales, empresas y la administración pública. A pesar de la cordialidad y afabilidad del debate resulta evidente que las empresas se sienten en una posición muy distinta a la de los agentes sociales, ante la observación de una administración pública que intenta guiar el proceso. Normalmente mediante la externalización del proceso a través de una Oficina de Transformación Comunitaria con poco medios o con la ayuda a casos en barrios en situaciones socioeconómicas extremadamente complicadas. Acciones donde no queda clara si la voluntad es de ayudar en la salida de la vulnerabilidad social y energética o de poner en marcha un laboratorio social. El mero hecho de la divergente percepción en la que los colectivos participantes percibían el momento en que cada uno se encuentran dentro de la TE nos sirve de muestra de esta situación.
La actitud de unos agentes sociales que se sienten en un momento inicial de la TE, contrasta con fuerza con el sentimiento de un sector empresarial que considera que se ha avanzado de manera muy importante en su desarrollo. Diferencias como esta, o la concepción de la participación o el agente social como cliente o mero consumidor, refuerzan la importancia de mantener puntos de encuentro como el desarrollado en este seminario.