(…) la Península Ibérica tiene uno de los mix eléctricos más limpios de Europa. Las energías renovables representarán el 62% de la electricidad generada en 2024.
Sin embargo, (…) hay razones para creer que este crecimiento de las renovables puede no ser suficiente para alimentar la infraestructura de otra transición: la digital. (…) el coste energético de la IA podría ser equivalente al consumo de un país como Países Bajos o Suecia.
¿Habrá suficiente energía renovable para alimentarlas? ¿Y a qué coste para el medio ambiente, las poblaciones y los paisajes?
Portugal y España están bien encaminados hacia la Transición Energética. Informes recientes, como el del think tank Ember, muestran que la Península Ibérica tiene uno de los mix eléctricos más limpios de Europa. Las energías renovables representarán el 62% de la electricidad generada en 2024. Con el cierre de las centrales de carbón y gas, los combustibles fósiles representan ya menos del 20% de la electricidad generada.
Las políticas favorables, la inversión de grandes empresas en centrales eólicas y solares a gran escala, pero también en los últimos años el crecimiento del autoconsumo y las formas compartidas de generación de energía (cooperativas energéticas, comunidades energéticas), ayudan a explicar esta historia de éxito.
Sin embargo, hay razones para creer que este crecimiento de las renovables puede no ser suficiente para alimentar la infraestructura de otra transición: la digital. Si la creciente desmaterialización de procesos y productos ya exigía un consumo energético cada vez mayor para hacer funcionar ordenadores, servidores, redes de cable y otros equipos electrónicos, la aparición de la inteligencia artificial generativa (Big Language Models) y su aplicación en los ámbitos más diversos, incluido el hogar, ha magnificado este consumo. Las estimaciones varían mucho, pero el coste energético de la IA podría ser equivalente al consumo de un país como Países Bajos o Suecia.
Gran parte de este consumo energético tiene lugar en los centros de datos, que también son grandes consumidores de agua y otros recursos (tierras raras), además de tener un impacto considerable en el paisaje. Para alimentar estos centros de datos, las empresas empezaron hablando de incrementar el uso de energías renovables, pero ante sus gigantescas necesidades, el discurso ha girado hacia la reapertura de centrales nucleares o de gas y el uso de tecnologías que aún no existen; como la fusión nuclear o los pequeños reactores modulares.
Tanto Portugal como España tienen planes para ampliar su industria de centros de datos. En España, Microsoft planea ampliar los tres centros que ya tiene en Madrid y construir tres nuevos en Aragón; Amazon también está aumentando la potencia de sus tres centros en esa región; Meta está construyendo un gran centro de datos en Talavera de La Reina. En Portugal, Sines fue el emplazamiento elegido por Start Campus para construir el que sería uno de los mayores centros de datos de Europa en el momento del proyecto, a pesar de los importantes impactos medioambientales.
Ante la voracidad energética de estas infraestructuras, ¿Habrá suficiente energía renovable para alimentarlas? ¿Y a qué coste para el medio ambiente, las poblaciones y los paisajes? Es necesario seguir investigando sobre este tema.