Los objetivos acordados para la transición energética de la UE han obligado a estados miembros con insuficiente producción de energías renovables (ER) a desarrollar políticas que las impulsen en clave de urgencia. Por ello, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 persigue una reducción de un 23 % de emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990, y se prevé un gran aumento de la instalación de plantas de energía renovable. De ello se desprende que muchos paisajes rurales van a ser profundamente transformados. Desde las Ciencias Sociales se viene demostrando que la aceptación social es uno de los grandes obstáculos que frenan el despliegue de las plantas de energías renovables (PER) y, por tanto, el proceso de descarbonización. Al mismo tiempo, el potencial de desarrollo rural que las PER pudiera conllevar es especialmente relevante teniendo en cuenta el alcance de los procesos de envejecimiento y despoblación que afecta a amplias zonas rurales españolas. Con el objetivo de valorar los efectos potenciales de la instalación de PER, se han tomado 11 casos de estudio de tres zonas rurales en Andalucía, Cataluña y Murcia e identificado en ellas las Actividades Económicas Locales (AEL) directamente afectadas por la presencia de las plantas, ya sea por proximidad geográfica y/o por relación económica con dichas plantas. Los resultados se analizan en coherencia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (UN, 2019).
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